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Comisión Los Adultos Mayores y sus Derechos

     

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“Adultos Mayores y sus Derechos”
Ponencia en el II Congreso Nacional de Trabajo Social y Encuentro Latinoamericano de Docentes, Profesionales y Estudiantes de Trabajo Social.

Título Ponencia:
“Adultos Mayores y sus Derechos” Una experiencia de prácticas de formación profesional en el marco de los Derechos Humanos.

Área temática: Nuevos espacios de intervención profesional.

Instituciones: Carrera de Trabajo Social de la Universidad de Buenos Aires y Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. 

Autores:
Docente: Lic. María Fernanda. Staffieri.
Referentes Institucionales: Lic. Nora Pochtar; Dr. Santiago Pszemiarower
Estudiantes: Giselle Bernater; Lucía Di Paolo; Agostina Ferioli; Mariana Núñez Olea; Belén Ormaechea; Gisela Oyola; Rodrigo Ruiz

Septiembre 2007 
  

 

1. Introducción

El presente trabajo tiene por finalidad transmitir la experiencia desarrollada a través de las prácticas de formación profesional de un grupo de estudiantes de la Carrera de Trabajo Social de la UBA (Taller Nivel II) mediante la inserción en la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos como Centro de Prácticas, en el año 2006; y que otro grupo de estudiantes continúa este año.

Los objetivos de Taller Nivel II se orientan a desempeñar dicha práctica mediante abordaje comunitario, a través de la realización de una investigación diagnóstica. Por su parte, la Comisión Adultos Mayores de la APDH brinda un contexto institucional donde los elementos académicos antes mencionados pueden desarrollarse en el marco ético de la defensa de Derechos Humanos.

La producción académica que los estudiantes desarrollaron durante todo el año se convirtió en instrumento de evaluación para aprobación de la materia; pero a la vez aportó material concreto para el trabajo del Centro de Prácticas, el cual tiene como idea sustancial la contribución al diseño de políticas públicas, considerando que las mismas deben contar indefectiblemente con la participación de los sujetos protagonistas, generándose de este modo un espacio para la construcción de ciudadanía en términos de derechos.

 

2. El contexto académico e institucional de la experiencia:

La actual estructura curricular de la Carrera de Trabajo Social de la UBA contempla cuatro niveles de Taller para las prácticas de Formación Profesional.

El primero de ellos es introductorio y se propone que los alumnos logren adquirir nociones básicas del quehacer profesional en las instituciones, entrenando habilidades útiles (entre las cuales menciona aptitudes para la investigación) para su futuro proceso de inserción pre-profesional. Esta formulación se vincula con que en este nivel los estudiantes no desarrollan semanalmente trabajo de campo, sino que realizan algunas acciones puntuales de conocimiento temático e institucional.

Los siguientes niveles se vinculan con momentos del proceso metodológico y niveles de abordaje; siendo así que Taller II centra su eje en lo comunitario y el diagnóstico, Taller III en lo grupal y la planificación y Taller IV en la intervención con familia y sistematización de la práctica.

De este modo, la asignatura a la que hacemos referencia en este relato de experiencia -Taller II- es la primera en la cual los alumnos asisten sistemáticamente a una organización, con lo que esto implica en términos de inserción. Los objetivos se orientan a desempeñarse en intervención comunitaria a través de la realización de una investigación diagnóstica, tal como señala el programa de la materia"…orientar la práctica del alumno hacia los ejes propuestos: la investigación en Trabajo Social, en términos de conocer, y la intervención, como momentos que se implican dentro de un mismo proceso: el metodológico".

La Comisión "Los Adultos Mayores y sus Derechos" de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), se incorporó como Centro de Prácticas para Taller II en 2006; aunque en 2005 ya se había establecido un primer contacto a través del desarrollo de una práctica de formación profesional en el Informe de Desarrollo Humano de la Pcia. de Buenos Aires.

Esta Comisión surge en el año 1996, cuando la APDH consideró necesario que el grupo etáreo de las Personas Mayores fuese apoyado y reconocido como sujeto de Derecho, tanto desde el esclarecimiento de su problemática, como de la denuncia de su discriminación; fue así que se creó la Comisión "Los Adultos Mayores y sus Derechos".

Entre sus objetivos prioritarios se plantea:

- El respeto por los Derechos Humanos de quienes han dado y siguen dando tanto a nuestro País, considerando a este grupo etáreo dentro de las áreas vulnerables.

- La demistificación de prejuicios y "falsas creencias", que se traducen en una representación social negativa de la Vejez.

- La capacitación de recursos humanos, la más eficaz herramienta que permitirá crear conciencia en la sociedad sobre un tema poco conocido.

El primer contacto entre APDH y la Carrera de Trabajo Social-UBA, permitió un conocimiento mutuo entre ambas instituciones y sus respectivos objetivos, facilitando el establecimiento de acuerdos previos respecto al desarrollo de la práctica. A partir de ello los referentes institucionales y la docente lograron construir un marco referencial y operativo, que funcionó como facilitador de la inserción de los estudiantes y dinamizó en algún sentido el desarrollo de la práctica de los mismos. De este modo, los referentes han tenido marcada presencia, participando del espacio de aula durante todo el desarrollo del año lectivo; y la docente ha acompañado semanalmente el espacio de la práctica institucional; conformándose un equipo cuyo trabajo dio sustento a la tarea desarrollada.

Se generó así una experiencia de práctica de formación profesional donde los elementos académicos antes mencionados pudieran desarrollarse en acuerdo institucional APDH- Carrera de Trabajo Social, en el marco ético de la defensa de DDHH con una visión que promueve la solidaridad intergeneracional.

 

3. Marco conceptual de la experiencia

3.1 La dimensión ético-política del Trabajo Social

Esta práctica se enmarcó en la idea de que la intervención es un rasgo definitorio de la práctica profesional del Trabajo Social, sin embargo es necesario romper con la tradicional concepción de intervención como sinónimo de acción, diferenciándonos de aquellas posiciones que han entendido la intervención desde una perspectiva instrumentalista.

Sostenemos que para que la práctica profesional no quede reducida a un intervencionismo rutinario; exige el conocimiento de lo real como condición de intervención, como herramienta de trabajo.

Desde aquí consideramos fundamental que el aprendizaje y entrenamiento en investigación sea un elemento constitutivo de la formación profesional, inclusive en lo que se da en llamar prácticas de formación profesional; ya que "Siempre se exalta, entre los asistentes sociales, el acto de ‘conocer para actuar’, como si el ‘simple’ hecho de ‘investigar para conocer’ no permitiera, a corto, mediano o largo plazo una acción más fundamentada, más racional, más eficiente" (Montaño, 2000: 167-168).

Creemos que las nociones de democracia y ciudadanía han sido problematizadas por el modelo neoliberal; recontextualizando los debates del Trabajo Social en torno a los escenarios de intervención. En ese marco nos parece que sería pertinente pensar una vinculación entre ciudadanía y Trabajo Social, y es en esa relación en que enmarcamos las cuestiones de ‘modelos de intervención’, ‘problemas sociales’ y ‘participación’.

Desde nuestro punto de vista, el espacio de intervención del Trabajo Social se plantea desde las Políticas Sociales del Estado; y es desde ellas que se pretende implícita o explícitamente un tipo de intervención. Generalmente se espera que sea una mera instrumentación de técnicas que opera para la solución de los problemas sociales, concebidos –como ya dijimos- en forma puntual, transitoria y en definitiva considerados ‘solucionables’; otorgando una versión tecnificada y despolitizada de la intervención.

Es desafío para nuestra profesión el poder abordar el escenario actual, cuyas características de fragmentación social, desempleo y precarización laboral, vulnerabilidad y pobreza no pueden dejar de analizarse como manifestaciones de la cuestión social.

De este modo poder encontrar en el marco de las Políticas Sociales esa bisagra que permita el fortalecimiento de las organizaciones de base; tomando la participación como un medio para contrarrestar esta situación de debilitamiento del ejercicio de los derechos ciudadanos que el modelo neoliberal logró, no sólo a través de mecanismos formales, sino también mediante la impronta cultural de pérdida del sentimiento colectivo que pretende imponer, lo cual ha llevado a procesos de individualismo muy marcados.

En definitiva, inscribimos esta experiencia de práctica de formación profesional en la convicción de que la intervención del Trabajo Social no se trata sólo de una aplicación de herramientas que brinden soluciones puntuales y recortadas a los ‘problemas sociales’; si no mas bien pensarla desde la comprensión de las consecuencias que el modelo nos ha ocasionado buscando transformar el modo de relaciones sociales que de él se derivan; poniendo sus saberes instrumentales y su perspectiva teórica al servicio del fortalecimiento de las organizaciones y personas en la conquista de sus derechos sociales y políticos, en la ampliación de su ciudadanía, y de esta manera caminar hacia la democratización de las relaciones que actualmente rigen el escenario social.

 

3.2 Solidaridad y diálogo intergeneracional:

La capacitación temática se basó en algunos principios que orientan el accionar de la Comisión Adultos Mayores y sus Derechos de la APDH:

- La familia, la comunidad y el medio social son los campos de acción prioritarios, la institucionalización debe ser el último recurso.

- Sensibilizar acerca de las características de la discriminación por edad y su relación con las distintas crisis personales, sociales e institucionales.

- Valorizar actividades tendientes a posibilitar tempranas y eficaces acciones que eviten la marginación, exclusión y discriminación social de las personas de Edad, comprendiendo que el elemento esencial de una "Sociedad para Todas las Edades" es que TODOS sus miembros, tengan y gocen de sus Derechos Humanos elementales.

- Desenmascarar mitos y prejuicios sociales confrontándolos con la realidad. Entre los prejuicios más interiorizados.

Los estereotipos respecto de la vejez mediatizan la visión que la población general tiene sobre sus posibles necesidades, los valores y los beneficios que pueden tanto aportar como recibir de la sociedad.

Citaremos algunos de los más comunes mitos y prejuicios:

- Creencia de que el envejecimiento supone inevitablemente deterioro.

- Pesimismo sobre la posibilidad de que los ancianos puedan cambiar sus patrones conductuales.

- Creencia de que es inútil invertir esfuerzos en personas con una expectativa de vida limitada.

- La idea de que la enfermedad mental en ancianos es inevitable, intratable e irreversible.

- Creencia que lleva a una falta de prevención y tratamiento, aumentando la probabilidad de que se confirme la idea original.

Estas atribuciones negativas de la sociedad son asumidas por muchos Mayores, repercutiendo en su salud psico-física.

Nuestro marco referencial nos lleva a considerar que vivimos hoy en un mundo en el que las respuestas de la ciencia y de la técnica parecen haber reemplazado la utilidad de la experiencia de vida acumulada por los Ancianos a lo largo de toda la existencia. Esa especie de barrera cultural no debería desanimar a las personas Mayores, que tienen muchas cosas que decir a las nuevas generaciones y compartir con ellas; a la tendencia de la sociedad a marginar a quienes ya "no consideran personas productivas ni competitivas", la respuesta es resignificar el rol de "verdaderos archivos vivientes".

En 1994 "Año Internacional de la Familia" (establecido por Naciones Unidas), se definió que "la niñez es la cuna de la longevidad, siendo esta la "plataforma de lanzamiento en los primeros años de la vida y el lugar de aterrizaje en la vejez".

El reconocimiento del lugar social de los ancianos es un imperativo de nuestro tiempo, ya que vivimos en una sociedad que no puede darse el lujo de dilapidar un recurso humano tan importante como el que significa este grupo etáreo. Los países en vías de desarrollo, como el nuestro, deben orientar sus Políticas Sociales en el sentido de conservar aquellos valores de la familia que incluyen el respeto y consideración hacia los Adultos Mayores, base indispensable para el reconocimiento de su rol social y comunitario.

Enfatizando la necesidad de generar acciones que favorezcan a dos grupos etáreos vulnerables y vulnerados como son los niños-adolescentes y los mayores, dicha solidaridad intergeneracional es la que se esfuerza por implantar la Declaración Solemne que, el 23 de mayo de 1999, firmaron en la Ciudad de Quebec los representantes de numerosos Países y Organizaciones de la Sociedad Civil, que la Comisión suscribe; considerando un ideal que se debe alcanzar, dentro del respeto a los Derechos y libertades de las personas, llegando a ser una obligación moral para todos aquellos que adhieren a la misma.

Entre sus principales fundamentos este Documento subraya:

"La especificidad humana es la capacidad que posee cada uno de los miembros de nuestra especie para convertirse en una persona. La naturaleza produce a un individuo, que está sometido a las mismas limitaciones que cualquier ser viviente; en cambio, la sociedad produce a una persona capaz de tener conciencia de sí misma.

Esta metamorfosis se realiza mediante encuentros, siempre y cuando éstos sean motivo de intercambios, no ya de bienes ni de servicios, sino de informaciones, inquietudes, esperanzas y emociones. El verdadero "ser" de cada uno llega a ser un conjunto de lazos que va entretejiendo con los demás.

Y esta urdimbre es tanto más fructífera cuanto que tiene en cuenta a los más variados interlocutores, ya sea en función de su cultura o de su edad. Por lo tanto, es necesario luchar contra el racismo, que es el miedo a todo lo que es diferente, y favorecer el diálogo entre las generaciones, pasando aquellas personas que han acumulado experiencia, el testigo a los que hacen frente al futuro".

Los hombres y mujeres de todas las generaciones están llamados a basar la solidaridad intergeneracional en el diálogo respetuoso, el sentido común y la apertura a todo cambio, lo cual debería conducir a la comprensión recíproca y a la transmisión mutua de valores humanos.

Las personas de edad, que representan una memoria viva, tienen el deber de conservar el patrimonio cultural y transmitirlo, por todos los medios de comunicación que estén a su disposición, a las otras generaciones; éstas, a su vez, contribuirán a proteger y desarrollar dicho patrimonio. Las diversas instituciones, como la familia, las instituciones docentes, los medios de comunicación y las empresas, deberán contribuir al desarrollo y a la transmisión de dicho patrimonio cultural.

Tomando conciencia que únicamente con la recuperación de los valores morales y con el ejercicio de una verdadera equidad social podremos salir adelante; construyendo una nueva cultura: la cultura de la vida, de la paz, de la equidad y de la inclusión, edificada sólidamente sobre valores como el respeto a la vida en todas sus manifestaciones, la libertad, la solidaridad, el respeto a los derechos humanos y la tolerancia a las diferencias.

Creemos que para los adultos mayores adquiere una significación relevante contar con redes sociales, ya que éstas favorecen la constitución de vínculos que facilitan la provisión de apoyos, no sólo materiales e instrumentales, sino fundamentalmente emocionales y cognitivos, los cuales propician que las personas mayores vivan la vejez activamente, prolongando la autonomía. Esto mejora en consecuencia, la calidad de vida, no sólo de ellos, sino también de las personas que conforman su entorno inmediato.

Las personas, a lo largo de la vida, pasan de unas redes a otras, siendo éstas fundamentales en el desarrollo individual de los sujetos; muchas de estas redes se relacionan con las instituciones que acompañan el tránsito en la sociedad. Es así que tanto los individuos como las familias están conectados a múltiples redes sociales ya sea en forma individual como grupal. Cabe destacar, sin embargo, que pertenecer a una red social, no garantiza necesariamente que el apoyo sea constante, puesto que éste puede variar en el tiempo y en el curso de la vida de los individuos. Entendemos por redes sociales el conjunto de relaciones interpersonales que integran a una persona con su entorno social y le permite mantener o mejorar su bienestar material, físico y emocional, y evitar así el deterioro real o imaginado que podría generarse cuando se producen dificultades, crisis o conflictos que afectan al sujeto.

"El Plan de Acción Madrid-2002, recomienda enfáticamente el promover la integración Intergeneracional, como factor de cohesión social, tema que fue retomado en todos los Foros Regionales desde la II Asamblea Mundial sobre Envejecimiento Madrid-2002, hasta la reciente Declaración de Santiago de Chile (Abril-2007)"

 

4. Desarrollo de la experiencia:

Dentro de este marco se desarrolló nuestra experiencia. Como ya fue comentado, el eje metodológico en que se monta esta práctica es la investigación diagnóstica.

Siguiendo a Margarita Rozas, nos interesa destacar que consideramos al diagnóstico como un momento de síntesis del proceso de conocimiento; como una instancia que permite obtener explicaciones teóricas sobre la realidad particular; y de ese modo definir y orientar la estrategia profesional. Para nosotros el diagnóstico permite conocer para transformar.

La comisión –compuesta por 24 estudiantes- se dividió en 5 equipos que luego desarrollaron bajo esa misma conformación grupal el resto de las actividades que la práctica requería.

Este proceso comenzó con un primer momento de inserción institucional; en dos sentidos: por un lado el conocimiento de la Institución (historia institucional, antecedentes, objetivos, conceptos que utiliza como base para su acción); y por otro la capacitación temática que brindaría las primeras aproximaciones al marco conceptual en que se inscribiría esta práctica de formación profesional. Esta capacitación se centró en la necesidad de establecer una atención integral del Adult@ Mayor promoviendo un modelo de desarrollo que considere como sujeto indiscutible al Ser Humano inseparable del entorno social, cultural, político, económico y ecológico; intentando desterrar mitos y prejuicios que obstaculizan la solidaridad intergeneracional.

Desde el primer acercamiento cada equipo debió producir el llamado informe institucional como síntesis de este momento de inserción y conocimiento.

Como producto del momento de capacitación cada grupo elaboró una indagación teórico temática, que configuró el marco conceptual desde el cual se abordó la práctica. A partir de la sistematización de estos primeros conocimientos, se produce un segundo momento, el diseño de diagnóstico.

El trabajo se planificó partiendo de los antecedentes institucionales para establecer un problema de diagnóstico -contextualizado por el marco conceptual antes mencionado- y el establecimiento de los objetivos que del problema se desprenden. En función de estos ítems se estableció la estrategia metodológica del diagnóstico, describiendo las características con que se plantearía el mismo y elaborando las herramientas y los instrumentos de recolección de datos; y finalmente se intentó prever lineamientos generales para el posterior análisis de dichos datos.

Los problemas que se delimitaron para diagnosticar fueron cinco –uno por cada equipo de trabajo- y luego de varias aproximaciones y modificaciones, tomaron distintos aspectos en relación a la temática y al marco conceptual:

- "Desarraigo y Universo Ajeno"; que indagó acerca de los factores que inciden en la decisión de institucionalización del Adulto Mayor y las posibles alternativas a la misma.

- "Principios de las Naciones Unidas a favor de las Personas de Edad"; que indagó acerca de la percepción de los Adultos Mayores y la concepción de los Trabajadores Sociales que desempeñan su tarea en el área de Adultos Mayores, respecto de los Principios de Participación y Autorrealización enunciados por las Naciones Unidas en el año1991.

- "Adultos Mayores Institucionalizados y Calidad de Vida"; que indagó acerca de la incidencia que tiene la institucionalización de los Adultos Mayores sobre su calidad de vida.

- "Percepción de Soledad en Adultos Mayores"; que indagó sobre las diferentes percepciones que los Adultos Mayores y sus estrategias de superación respecto a la soledad.

- "Autonomía y Dependencia en Adultos Mayores"; que indagó acerca de los factores que pueden incidir en el proceso de autonomía / dependencia en la población de adultos mayores a partir de 65 años.

Las investigaciones diagnósticas adoptaron un carácter cualitativo, por lo cual la técnica elegida fundamentalmente fue la entrevista semiestructurada; la cual se complementó con algunas observaciones.

 

5. El taller intergeneracional

Como primera actividad para la aproximación a los datos, y aún cuando los equipos estaban en proceso de definición del problema de diagnóstico, se planificó el Taller Intergeneracional. Este taller fue una actividad fundamental ya que conllevaba varios objetivos en una misma acción.

Por un lado, la posibilidad de un primer contacto de los estudiantes con los ‘sujetos’ del diagnóstico; poniendo en práctica de este modo la idea de promover la participación de los protagonistas en la definición de los diagnósticos a realizar.

Por otro lado, el mismo taller brindó insumos para la realización de cada uno de los diagnósticos.

Y finalmente, y tan importante como los anteriores objetivos, la convicción de que los procesos investigativos –como el diagnóstico- conllevan en sí mismos un espacio de intervención.

El taller se desarrolló en la sede de APDH, con la participación de los estudiantes, los referentes, la docente y 15 adultos mayores que fueron convocados por los estudiantes con el objetivo de compartir un espacio de intercambio intergeneracional.

El primer momento fue de presentación institucional, de la actividad, sus objetivos y luego de cada uno de los participantes.

En un segundo momento el grupo se dividió en dos, que discutieron durante una hora y media, tomando como ejes disparadores los mitos y prejuicios antes citados; dichos debates generaron un fluido intercambio y comunicación entre todos los participantes.

Finalmente se cerró con un plenario, donde se pusieron en común las reflexiones producidas en el momento anterior; y –sobretodo- la evaluación del encuentro basada en las vivencias que cada uno de los participantes quiso compartir con el resto.

Nos resulta importante enfatizar que este taller fue planificado por el equipo integrado por estudiantes-referentes-docentes; en sus objetivos y en sus aspectos operativos; lo cual requirió de acuerdos previos que facilitaron la apropiación tanto de la actividad como de los fundamentos de la práctica en su totalidad.

En esta actividad, los estudiantes cumplieron los roles de coordinadores, registradores; y proveyeron los insumos necesarios para la infraestructura del encuentro (fotografía, video, refrigerio, etc.).

El Encuentro Intergeneracional fue un espacio de aporte de datos significativos, donde se afianzaron los temas para las investigaciones diagnósticas de cada grupo; pero fue también un punto de inflexión donde surgieron nuevas dudas, interrogantes, certezas para seguir trabajando; marcando un rumbo nuevo.

Por lo antedicho, esta actividad fue para todo el grupo un desafío que permitió continuar el camino del conocimiento; en consecuencia, fue una experiencia significativa tanto en lo académico como en lo personal.

El encuentro intergeneracional fue sin dudas punto de cierre de una etapa y a la vez, punto de partida para otro momento.

 

6. Entrevistas, análisis y los informes de diagnóstico

A partir de allí los cinco equipos de trabajo terminaron de definir sus problemas de diagnóstico -antes mencionados- y encararon un plan de entrevistas; que permitió recabar los datos en forma más focalizada a los problemas de diagnóstico definidos.

Posteriormente llegó el momento de sistematizar los datos obtenidos, y mediante las referencias al marco conceptual elaborado, la realización de inferencias y líneas de análisis acerca de los problemas de diagnóstico definidos.

Finalmente se elaboraron las conclusiones a las que cada grupo arribó, las cuales fueron el cuerpo fundamental de los Informes de Diagnóstico con que los grupos sistematizaron esta experiencia de práctica de formación profesional.

Cada uno de los trabajos produjo líneas de análisis que cristalizaron en interesantes conclusiones; las cuales quedaron plasmadas en los Informes de Diagnósticos finales; y que el Centro de Prácticas tomó, considerándolo insumo para la incidencia en el diseño de Políticas Públicas referidas a la temática de Adultos Mayores en el marco de los Derechos Humanos.

Nos interesa compartir que en toda la experiencia, el equipo estudiantes-referentes-docente funcionó integradamente, lo cual permitió un marco facilitador de la experiencia; y enriqueció la construcción del conocimiento con los aportes que cada uno realizó.

 

7. Reflexiones finales

Teniendo en cuenta que todo proceso de práctica intenta integrar el aprendizaje con un servicio concreto a la comunidad; es de destacar que en este caso, ambas finalidades son establecidas como acuerdos operativos desde el inicio, pudiendo ser cumplidas satisfactoriamente. Esto significa que el producto que los estudiantes entregan como instrumento de evaluación de la materia, se convierte en insumo que es considerado en el trabajo de la Comisión Adultos Mayores y sus Derechos (APDH) para el aporte al diseño de Políticas Públicas para el sector.

Cuando nos pusimos a pensar acerca de cual sería la mejor manera de poder contarles como vivimos a lo largo de todo el año esta experiencia, nos dimos cuenta que a la hora de hacer una evaluación del camino recorrido, se nos ponían en juego múltiples sentimientos y sensaciones, como una mezcla entre lo objetivo y nuestra propia subjetividad; y esto es realmente lo que queremos destacar. Creemos que en este trabajo de aprendizaje es necesario una articulación indispensable entre un marco teórico conceptual, uno metodológico y nuestras propias subjetividades, ya que a partir de esta, es donde pudimos lograr un trabajo mucho más enriquecedor, más eficiente y llegar a resultados objetivos. Durante la experiencia tratamos de mantener siempre presente esta articulación y creemos que esa fue la clave de los resultados tan positivos que nos brindó.

Finalmente queremos compartir las palabras de Gustavo Parra; como forma de reafirmar nuestra opción ético-política respecto del Trabajo Social; convicción que enmarcó la experiencia y que fuimos reforzando mientras transitábamos este camino de práctica de formación profesional

"Creemos que los profesionales del Trabajo Social tenemos el compromiso y la responsabilidad de construir nuestra práctica profesional sustentada en un análisis crítico de la realidad en la cual intervenimos, en la comprensión de la vida cotidiana de los sectores populares y promoviendo la participación activa de estos sectores, en el compromiso ético-político en nuestra práctica y en el desafío de construir una sociedad democrática.  Contribuyendo, desde nuestra intervención, a la consolidación de una ciudadanía activa, a través de estrategias de acción viables en los valores fundamentales del ser humano como sujeto histórico, social y político." (Parra, 49)

 

 

8. Bibliografía

- CEPAL-CELADE ; Declaración Santiago de Chile; 2007.

- CEPAL-CELADE; Encuentro Intergubernamental Santiago de Chile; Noviembre 2003

- Iamamoto Marilda, "Servicio Social y división del trabajo", Editora Cortez, San Pablo, 1997

- Martinelli María Lucia, "Servicio Social: Identidad y alienación", Editora Cortez, San Pablo, 1997

- Montaño Carlos, "La Naturaleza del Servicio Social", Editora Cortez, San Pablo, 1997

- Naciones Unidas; "Declaración de Quebec sobre la Solidaridad Intergeneracional"; Mayo1999

- Naciones Unidas; II Asamblea Mundial sobre Envejecimiento; Madrid 2002

- Naciones Unidas; Principales acontecimientos desde la II Asamblea Mundial sobre Envejecimiento; 2007

- Naciones Unidas; Principios de Naciones Unidas a favor de las Personas de Edad; 1991

- Declaración de Brasilia; III Mercoseti - Encuentro del MERCOSUR sobre la Tercera Edad - realizado en Brasilia D.F. Agosto de 2003.

- Parra Gustavo, "Los proyectos socio-profesionales en el Trabajo Social argentino. Un recorrido histórico"; en Netto, José Paulo; Parra, Gustavo; Carballeda, Alfredo; Coraggio, José; Aquín, Nora; Robirosa, Mario; Elías María; Eroles Carlos y Clemente Adriana, Nuevos escenarios y práctica profesional, Editorial Espacio, Bs. As, 2002.

- Pszemiarower Santiago (Compilador); "Ancianidad y Derechos Humanos"; Asamblea Permanente por los Derechos Humanos; Buenos Aires; 2000

- Staffieri María Fernanda; "La intervención del Trabajo Social: ampliación de ciudadanía y democratización de relaciones sociales"; CD de "Primer Congreso de Trabajo Social del Centro de la Provincia de Buenos Aires: El Trabajo Social y la Cuestión Social"; Carrera de Trabajo Social de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, 2003.

 


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