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Comisión la Mujer y sus Derechos

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  Género - Derechos Humanos - Legislación Internacional

Es difícil encontrar a lo largo de la historia de la Humanidad un período en que haya tenido una mayor y más generalizada significación el problema de los derechos fundamentales de la persona humana. Nunca, como en los últimos años esta cuestión ha interesado tanto a los pueblos del mundo entero. Los derechos humanos han dejado de ser un problema de discusión filosófica o doctrinaria para convertirse en una materia que, política y jurídicamente, interesa a la comunidad internacional.

Los derechos humanos tienen su fundamento en la idea de las necesidades humanas. Con el reconocimiento, ejercicio y protección de estos derechos se pretende satisfacer una serie de exigencias que se consideran necesarias para el desarrollo de una vida digna.

En culturas muy antiguas ya podemos encontrar expresiones que nos dan la pauta del reconocimiento de algunos derechos originados en el hecho que los hombres no son sólo entes materiales, sino que tienen inteligencia y voluntad, son seres racionales con vida espiritual. En la cultura occidental la idea de que todos los hombres son iguales por naturaleza, tiene sus raíces en el pensamiento greco-romano y más tarde en el judeo-cristiano. En el siglo XIII Santo Tomás busca la protección del individuo ante el poder, por medio del “bien común”, destino obligado de toda normativa promulgada por quien tiene a su cargo el cuidado de la comunidad.

La idea del Contrato Social que asigna al Estado la responsabilidad de proteger los derechos naturales de los ciudadanos, es enunciada por distintos pensadores durante el siglo XVII. Pero es en el siglo XVIII cuando estos derechos se concretan en la declaración de la Independencia de los Estados Unidos de l776 y pocos años después, l789, en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de la Revolución Francesa, cuyo artículo 2 dice: “El objeto de toda sociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles del hombre”.

Inspirados en la Constitución Norteamericana, los países de América que lograron su independencia en el siglo XIX, incluyeron un capítulo sobre Derechos y Garantías en sus constituciones. La Constitución Argentina de l853 en su artículo l4 desarrolla los derechos que le competen al individuo frente al Estado. Derechos individuales, civiles y políticos que se conocerán más adelante como la primera generación de Derechos Humanos.

Ahora bien, ¿qué ocurría con las mujeres mientras estos importantes acontecimientos se desarrollaban?

Sería infinita la cantidad de ejemplos que podríamos dar sobre la falta absoluta de derechos de la mujer durante esos siglos, basta recordar que en Estados Unidos se le permitía al hombre golpear a su mujer, a condición que “la vara no tuviera más de una pulgada”. O que en l885, en Inglaterra, fue necesario emitir una ley prohibiendo a los hombres vender a sus mujeres e hijas.

En nuestro país, en l870, el Código Civil redactado por Vélez Sarsfield ratifica el total sometimiento de la mujer. Mario Bravo, diputado socialista, decía en l926: “cabe protestar por la casi esclavitud de la mujer casada, tan fuertemente incapacitada por la ley y tan poco protegida contra la inconducta del marido. La mujer cuando se casa, pierde toda capacidad, pierde desde la nacionalidad hasta la patria potestad de sus hijos; pierde hasta la libertad para trabajar”. Y afirmaba: “no puede haber democracia en el ciudadano y autocracia en el hombre”.

La DECLARACION UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS fue proclamada el 10 de Diciembre de 1948.

Leonora Roosevelt presidía la comisión encargada de elaborar la Declaración Universal, su tenaz lucha, logró que los derechos llamados “del hombre” hasta ese momento, aparecieran por primera vez como Derechos Humanos, abarcando así a la otra mitad de la Humanidad, las mujeres. El cambio filosófico, ético y político que se produjo al crear la categoría de los derechos humanos fue trascendente ya que significó reconocer a la mujer como género el derecho a tener derechos.

La Declaración Universal es un documento que tiene principalmente autoridad moral. Consensuado por los países miembros, es un marco de referencia que nos permite medir las conductas de sociedades y gobiernos. Pero para que estos derechos sean efectivos fue necesario aprobar Pactos complementarios, pues los Pactos son tratados vinculantes para los estados que los ratifican.

La Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas reddaactó el PACTO INTERNACIONAL DE DERECHOS CIVILES Y POLITICOS y el PACTO INTERNACIONAL DE DERECHOS ECONOMICOS, SOCIALES y CULTURALES. En diciembre de l966 la Asamblea General aprobó por unanimidad estos instrumentos que entraron en vigor diez años después. Ambos pactos contienen disposiciones que prohiben toda forma de discriminación en el ejercicio de los derechos humanos y ambos tienen fuerza de ley para los países que los ratifican.

El Pacto de Derechos Civiles y Políticos cuenta además con un PROTOCOLO FACULTATIVO por el cual el Comité de Derechos Humanos, además de recibir y evaluar los informes de los Estados, puede recibir y evaluar denuncias de individuos contra un Estado parte.

El Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales reconoce el derecho al trabajo, a un salario equitativo, a la sindicalización, a la seguridad social, a condiciones dignas de existencia, a la salud, a la educación y a la protección contra el hambre. El inciso i) del artículo 7 de dicho Pacto remarca especialmente que debe asegurarse a las mujeres condiciones de trabajo no inferiores a los hombres, con salario igual por trabajo igual. A los derechos de este Pacto se los conoce como derechos humanos de segunda generación.

Los cuatro instrumentos arriba mencionados, forman la CARTA INTERNACIONAL DE DERECHOS HUMANOS. U Than , quien fuera Secretario General de las Naciones Unidas, ha dicho que la Declaración, los Pactos y el Protocolo, constituyen la “Carta Magna” de la Humanidad.

Los derechos humanos de tercera generación, quedaron plasmados en la Declaración de las Naciones Unidas sobre el Progreso Social y el Desarrollo, proclamada por la Asamblea General en diciembre de l969. Esta Declaración comienza diciendo que todos los pueblos y todos loos seres humanos tienen el derecho de vivir en dignidad y libertad y gozar el fruto del progreso social. Establece, entre otros, el derecho a la libre determinación, al medio ambiente sano, al desarrollo, a la equitativa distribución de la riqueza entre todos los miembros de la sociedad, la paz, etc.

Los derechos humanos de primera generación, los derechos civiles y políticos, fijan los límites del poder estatal, protegiendo a las personas frente a los excesos del poder del Estado. Los derechos de segunda generación, son derechos económicos, sociales y culturales donde lo que existe “son créditos de los individuos, de los grupos sociales , frente al Estado y quizá en algunos aspectos frente a la comunidad internacional para exigir conductas positivas, relativas a la satisfacción de las necesidades humanas básicas. Lo mismo podemos decir de los derechos de tercera generación que son derechos colectivos, derechos difusos.

Los derechos humanos son una globalidad. Tienen por base el reconocimiento de la dignidad y de los derechos iguales que coresponden a todos los miembros de la Humanidad, por eso cuando se niega el ejercicio de uno de ellos, todos los demás están en peligro. Ante esta realidad los Estados parte se han comprometido a asegurar su aplicación efectiva.

Los Derechos Humanos de las Mujeres

Las Naciones Unidas en l946 crearon la Comisión sobre la Condición de la Mujer. Durante los años siguientes a la sanción de la Declaración Universal, esta Comisión impulsó diversas iniciativas tendientes a eliminar distintas formas de discriminación: Se aprobó la Convención que busca suprimir el tráfico ilegal de personas y la explotación de la prostitución; se estableció un convenio fijando igual remuneración por igual trabajo para ambos sexos; se sancionó la Convención sobre los Derechos Políticos de la Mujer y la Convención sobre la Nacionalidad de las Mujeres Casadas estableciendo que el matrimonio no afectará la nacionalidad de la esposa.

Estos instrumentos sirvieron de antecedentes para que en l979 la Asamblea General aprobara la CONVENCION DE TODA FORMA DE DISCRIMINACION CONTRA LA MUJER preocupada al comprobar que, a pesar de los instrumentos ya sancionados, las mujeres seguían siendo objeto de importantes discriminaciones. El 8 de marzo de l985 esta Convención fue aprobada por el parlamento argentino, bajo el número de Ley 23.179 asumiendo así el compromiso de “adoptar medidas adecuadas, incluso de carácter legislativo, para modificar o derogar leyes, reglamentos, usos y prácticas que constituyan discriminación contra la mujer.” Otro importante instrumento es la CONVENCIÓN AMERICANA SOBRE DERECHOS HUMANOS, sancionada en l978 por la OEA. Comienza expresando su propósito de consolidar en este continente dentro del cuadro de las instituciones democráticas, un régimen de libertad personal y de justicia social fundado en el respeto de los derechos esenciales.Esta Convención, conocida también como Pacto de San José de Costa Rica, establece para los Estados parte, la obligación de respetar los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales que enumera a lo largo de sus 32 artículos. Pero la diferencia fundamental con el sistema de Naciones Unidas es que el sistema interamericano cuenta con dos órganos de control que son: la Comisión de Derechos Humanos y la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

La Comisión es una entidad autónoma que tiene entre sus funciones recibir y procesar denuncias de particulares o de Organizaciones No Gubernamentales (ONG). También está facultada para practicar observaciones in loco. Es importante destacar la visita que esta Comisión realizó en l979 a nuestro país, por el impacto que tuvo el informe que siguió a la visita y por ser la primera vez que la Comisión enfrentó la violación masiva de los derechos humanos en uno de los Estados de alto peso relativo en la OEA.

Para que las denuncias sean recibidas por la Comisión, será necesario “que se hayan agotado todos los recursos de jurisdicción interna ... que sea presentada dentro del plazo de seis meses, a partir de la fecha en que le haya sido notificada la resolución definitiva o de cuando haya retardo injustificado en la decisión sobre los mencionados recursos”. La Comisión está facultada para elevar, cuando lo cree pertinente, el caso que está tratando la Corte.

La Corte sólo acepta casos sometidos por la Comisión o por los Estados parte. “Cuando decida que hubo violación de un derecho protegido por esta Convención, la Corte dispondrá que se garantice al lesionado el goce de su derecho o libertad conculcadas. Dispondrá asimismo, que se reparen las consecuencias de la medida o situación que ha configurado la vulneración de estos derechos y el pago de una justa indemnización a la parte lesionada. Los fallos de la Corte son de cumplimiento obligatorio por los Estados parte. Son definitivos e inapelables.

La declaración Universal y la Convención de la Mujer fueron incluidas en la Constitución Nacional, en l994. Ese mismo año la Organización de Estados Americanos (OEA), aprobó la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, conocida también como Convención de “Belén do Pará”, ratificada por el parlamento argentino por Ley 24.623/96. Sus primeros artículos especifican que “debe entenderse por violencia contra la mujer cualquier acción o conducta basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico tanto en el ámbito público como en el privado”.

Conclusiones:

Si bien desde la recuperación de la Democracia se han concretado algunas importantes leyes específicas para resolver problemas que afectan a las mujeres, no se han creado procedimientos efectivos y suficientes para garantizar estos derechos, la Convención Contra la Discriminación Contra La Mujer, está destinada a producir profundos cambios culturales en nuestra sociedad, sin embargo es muy frecuente el desconocimiento de la legislación que protege a las mujeres, no sólo por parte de las mismas mujeres, sino lo que es muy grave, por parte de los funcionarios responsables de su aplicación.

Lamentablemente aún la discriminación contra la mujer, pese al avance normativo, sigue siendo una realidad en todas las esferas de la vida. La feminización de la pobreza es un tema debatido hoy en los ámbitos internacionales. Sabemos que el 25% de las parejas viven una relación violenta, la situación de la mujer golpeada es la principal causa de lesiones físicas en las mujeres y el 30% de las víctimas de homicidio son asesinadas por sus parejas. Sabemos también que la tercera causa de muerte entre las mujeres en edad de procrear es el aborto séptico. El embarazo no deseado se produce con mayor frecuencia en los sectores pobres y sin embargo aún no se ha sancionado una ley de salud reproductiva.

El conocimiento sobre el tema de los derechos humanos se debe extender hacia todas las mujeres, procurando que adquieran conciencia de sus derechos, de las herramientas de protección a nivel nacional e internacional y de las alternativas legales y políticas existentes.

Estos conocimientos nos permitirán exigir que los preceptos de los Tratados Internacionales se conviertan en realidad, produciendo cambios concretos en nuestra vida cotidiana.

Asegurar a todas las mujeres la posibilidad de vivir plenamente la calidad humana, depende de de la decisión política de los gobiernos, pero también de la convicción de hombres y mujeres que consideren como un principio ético que todos los seres humanos deben tener el mismo derecho a la libertad, a una vida digna, a la paz y a la justicia.

 

         
   

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