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Comisión de Niñez y Adolescencia

    Miembros de la Comisión   adolescencia@apdh-argentina.org.ar
             
 
   
  Palabras de presentación de Rubén Efron


Estamos en la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) para presentar la comisión de niñez y adolescencia en coincidencia con el 14 aniversario de la Convención Internacional de los Derechos del Niño.

La APDH es un organismo de derechos humanos que nace en el año 1975, como una respuesta de un conjunto de ciudadanos de diferentes pertenencias religiosas y políticas, frente al accionar asesino de las bandas de la triple A. La idea de permanente surgía de la necesidad de que esa respuesta fuera constante e ininterrumpida, porque el accionar asesino tuvo su continuidad en la dictadura militar que se instala en nuestro país en el año 1976 y la APDH siguió en asamblea permanente.

La creación de la comisión de niñez y adolescencia, es un eslabón más en un proceso de cambios en el seno de la APDH; cambios que reflejan las profundas transformaciones sociales. Sin embargo la comisión de niñez y adolescencia, pretende mantener vigente la idea de permanente. Idea que significa recrear la permanencia en función de las circunstancias actuales.

Porque los modos en que el sistema neoliberal viola en forma sistemática los derechos de los niños/as y jóvenes, es un modo permanente. No pasa un solo segundo en la historia sin que algún derecho deje de ser violado. Esa es la razón de ser de la comisión de niñez y adolescencia de la APDH: intentar responder de la misma manera, recordando el origen mismo de la APDH. Porque sin temor a exageración alguna, podemos decir que el programa neoliberal es un programa genocida como lo fue el de la dictadura militar argentina. Por un lado, tenemos las formas directas del exterminio es decir los asesinatos cotidianos de jóvenes por la Policía de la provincia de Bs. As, con la cínica excusa de “enfrentamiento armado con delincuentes juveniles drogados”; y por otro lado, las cifras alarmantes de que un 60% de los jóvenes del gran Bs. As, están fuera del aparato productivo y educativo.

Como el genocidio no cesa intentaremos que la resistencia sea permanente.

Nuestro comienzo, es por consiguiente a partir de algunos ejes centrales y provisorios, no de un programa cristalizado. Un programa que esté fuera de todo acartonamiento. De toda burocratización y de cualquier imposición de saberes. En principio, consideramos que es necesaria pero insuficiente la denuncia por la violación de los derechos de nuestros jóvenes. La denuncia es un mecanismo activador de acciones pero no creador de estrategias y conocimientos. Queremos contribuir a un análisis riguroso de los mecanismos productores y legitimadores de las prácticas genocidas, pero fundamentalmente acompañar y reforzar aquellas prácticas sociales que resisten el avance y la lógica genocida.

Por esa razón, hemos decidido estructurar esta actividad no en un estilo académico convencional sino con el análisis de una situación problemática, frente a la cual proponemos trabajar en grupos y llegar a una elaboración colectiva.

 

Situación problemática.
"Tramos de una historia de vida”
 

La niña de quien reconstruiremos tramos de su historia vital, nació durante el año 1988, en la Ciudad de Mar del Plata, Argentina; cuando iban transcurriendo cuatro años, de la recién inaugurada democracia, en el marco de un Estado de Derecho.

Tiene un hermoso nombre, pero prefiere que la llamen por otro. Nosotros la llamaremos Albión.

Albión es hija primogénita y tiene cinco hermanos. Recuerda el nombre de su madre y no el de su padre. Refiere la niña que cuando ella tenía dos años de edad, su padre falleció en un accidente de tránsito.

Vivió con su abuela hasta los cinco años. Atento las continuas huídas de Albión de esa casa y dadas "...las dificultades que esto generaba en la convivencia con el resto de los integrantes de la familia...", se inició una causa por "Fuga de Hogar", con la intervención de un Juzgado de Menores de la Provincia de Buenos Aires.

La niña, fué alojada en un Hogar dependiente de un Organismo No Gubernamental, en la Ciudad de Mar del Plata.

De los cinco hermanos, uno estaría con su mamá, tres convivirían con diferentes familiares y uno se encontraría en un Hogar -de un Organismo No Gubernamental-, en Mar del Plata, "...de donde yo me escapé...", dice Albión.

A los 15 años, Albión llegó a un Centro de Día, dependiente del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, junto con otra niña de su misma edad; a instancias de un vecino, con quién se contactó y estableció una relación de afecto, en la Localidad de Temperley.

La niña, que acompañó a Albión hasta el Centro de Día, refirió a los profesionales "...yo no me la llevo, conmigo no se va, esta pibita es un peligro..."

Albión refiere haberse ido "hace unos días" de un Hogar de la Ciudad de La Plata "...me pegaban, me inyectaban, me daban pastillas, quiero volver con mi mamá...", expresa.

Los profesionales de esa institución hacen de la niña la siguiente evaluación: “...Albión presenta un retraso mental leve, más social que intelectual...”

En el Centro de Día Albión tiembla en todo el cuerpo y en forma permanente, parece estar electrizada.

Al tomar así contacto con Albión, no puede pasar desapercibida su sonrisa. Albión es muy bonita. Al mirarla hay un rasgo impactante y es su corte de cabello. Impresiona por que las marcas de lo tijeretazos son desparejas, discontinuas; al ras en algunas zonas de la cabeza y en otras, dejando cabellos más largos. Parece realizado con violencia.

Albión relata “...no me lo quería corta, me ataron y me lo cortaron igual...” Su voz esta entrecortada, como escandida y a veces babea. De a ratos su lenguaje es ininteligible, aunque en general expresa correctamente sus ideas, dentro de las cuales resalta que la habían castigado reiteradamente. Por otro lado su caminar es inseguro, da la impresión de que pierde completamente el equilibrio; parece que podría caerse en cualquier momento. Se presume inmediatamente un cuadro tóxico producto de la sobremedicación durante su internación, tal vez potenciado por el consumo durante su breve permanencia en calle. También nos relata algunos tramos de su historia deshilvanados pero coherentes.

Albión da con precisión los datos del juzgado que interviene, en aquella causa abierta por "Fuga de Hogar". Al contactarse con ese ámbito judicial, los profesionales del Centro de Día, confirman las expresiones de Albión. La profesional del juzgado manifiesta "...es una familia con pocas posibilidades para trabajar una revinculación, la mamá tiene problemas emocionales, Albión se fue varias veces de su casa y de distintos lugares donde ha sido derivada, hogares, institutos..."

Albión comienza a tener síntomas gastrointestinales y está afiebrada. Se la invita a conocer un Hogar de Tránsito dependiente de la Dirección General de Niñez de la Ciudad de Buenos Aires; y cuando Albión acepta la posibilidad de quedarse allí, es alojada inmediatamente.

A los pocos días incorporada ya en el hogar de tránsito y sin ninguna medicación, cambia de manera radical. Desaparece en forma completa el temblor, el babeo y las dificultades con el equilibrio. Se comunica con absoluta fluidez y su lenguaje es siempre inteligible. Empieza a tener con sus compañeros y adultos del hogar relaciones de una insistencia demandante casi indiscriminada que devienen en un profundo pegoteo y ansiedad, situación que con el correr de los días se va transformando en una franca excitación

Albión solicita volver al Hogar -de un Organismo No Gubernamental- de la Ciudad de Mar del Plata, donde se encuentra su hermano, "...allí estuve bien...", refiere la niña.

Desde el Hogar de Transito gubernamental se toma contacto con los profesionales del juzgado, quienes expresan que rápidamente realizarían acciones tendientes a facilitar el regreso de la niña a Mar del Plata; asegurando que ella retome el vínculo con su familia.

Paralelamente, también desde el Hogar de Transito de la Ciudad de Buenos Aires se entabla contacto con la Subsecretaría del Menor de la Provincia de Buenos Aires, poniéndose en su conocimiento las expresiones de la niña. Desde ese organismo gubernamental, confirman que existen presunciones de maltrato institucional, en el último Hogar -de la Ciudad de La Plata- donde había permanecido Albión. Asimismo manifiestan, que hay indicaciones de reubicar a los niños que están en dicho Hogar, con el cual esa Subsecretaría mantiene convenio.

Transcurridos cinco días, el juzgado remite un oficio indicando "...que se acompañe a la niña a la Ciudad de Mar del Plata, para su ubicación en un Hogar dependiente de la Subsecretaría Provincial del Menor..."

Albión viaja a Mar del Plata, acompañada por una profesional del Hogar de Tránsito.

Al llegar a esa Ciudad, la profesional se comunica, refiriendo "...esto es un Instituto, hay como 50 chicos, es transitorio, Albión ya ha estado acá..."

Cuarenta y ocho horas después y luego de reiteradas crisis, Albión se fue de la institución. Al día de la fecha, está nuevamente en la localidad de Temperley."

 

Consignas para el trabajo grupal
 

Se propuso reflexionar en forma grupal sobre la situación de Albión, tomando como eje una, algunas o todas las preguntas que se formulan a continuación. Los grupos también podían optar por formular sus propias preguntas o ejes de discusión.

La idea fué volcar las conclusiones de lo debatido en un papel afiche que servio como base para la puesta en común.

1) ¿Qué son las prácticas sociales y a quiénes les competen?

2) ¿Qué entendemos por “fuga”?; ¿por qué en las prácticas las “fugas” son materia de denuncia policial o judicial?

3) ¿Se puede considerar que Albión como todos los chicos en situación de calle tienen características psicológicas específicas? ¿Cuáles son?

4) ¿Cuál es la relevancia del diagnóstico en la problemática de Albión? ¿Qué nos aportan en estas situaciones los diagnósticos? ¿Podemos complementar los diagnósticos psicopatológicos buscando diagnósticos situacionales, abordados por equipos interdisciplinarios, que puedan crear intervenciones acordes a cada niño y no solo aquellas que tranquilizan a las instituciones?

¿Los diagnósticos “retraso mental”; “retraso mental más social que intelectual”; “retraso psicosocial”, no son acaso los nuevos estigmas del presente?

5) ¿Por qué la situación de Albión, como la de otros miles de niños, niñas y adolescentes, no son noticia hoy para los medios de comunicación?

 

Transcripción textual de la producción grupal

Grupo azul

Contextualización de la situación de Albión, desde su nacimiento; y de las instituciones: familia...

intento de contextualizar, desde el relato

violación Derechos Albión:

------> convivencia familiar
------> a ser oída o escuchada

Derecho de la familia, a ser oída

Derecho a la salud y a la autonomía

No judicialización de la Fuga

Priorizar las relaciones familiares vs. Institucionalización

cómo construir propuestas para revisar

- las prácticas institucionales que cumplen normativas violatorias de los Derechos de los Niños: escuelas, hospitales, organizaciones barriales, macroinstitutos

- las incumbencias profesionales

No cambiar sólo en el discurso la palabra MENOR por NIÑO

Darle contenidos a las prácticas desde la Convención

Evitar etiquetas y mirar al niño con y desde un Diagnóstico Situacional, sobre el cual trabajen todas las Instituciones intervinientes y las incumbencias profesionales

Preocupación acerca del compromiso que asumen los profesionales en la búsqueda de efectivizar derechos del niño

 

Grupo amarillo

el diagnóstico psicológico no es suficiente. Lo situacional

en los diagnósticos no hay escucha

SORDERA INSTITUCIONAL

-------> escucha de la niña

-------> traslado a un hogar que no está

>>>>> FALTA DE COHERENCIA su hermano

“LA FUGA” su única salida después de 5 instituciones

>>>>>> mucha gente elige fugarse

“es una heroína martirizada”

Lucha por elegir su lugar ----------> ayudarla en el lugar que eligió

Por qué los profesionales no se identifican como Estado??

Qué es el Estado?? ----------------> somos todos

Las leyes receptan las prácticas sociales?

Quién las define??

Quiénes somos y cuál es nuestro compromiso?

+ Compromiso frente al “otro”

+ Compromiso con sostener las estructuras y no con quienes tenemos adelante


Diagnósticos por modelos que la sociedad busca

Familia

>>>>>>>> Institutos

- “Hogar sustituto”

>>>>> qué es lo mejor?

 * maltrato institucional
* o situación de calle

>>>>> la sociedad decide por ella

Nos juntamos para unir lo que la sociedad dividió ---------> sujetos divididos

“Trabajar con lo que hay” -----------------------------> no hay modelos estructurados

>>>>>> con las capacidades de Albión

para que mejore su situación

Derechos -----------> trabajarlos cotidianamente

“Se la castiga por haberse fugado”

>>>>>> No se la respeta / No se la escucha

se repite la Fuga

“Es una resistente con un costo muy alto”

“preferimos pagar los costos de NO denunciar y sostener en la comunidad”

La gente grande y con todas las seguridades teme salir a la calle, imaginemos los chicos que tienen que sobrevivir en esa misma calle

Hay mucho que aprender de ellos/ as, incluso desde la clínica ----> del derecho de elegir su lugar

Se reitera un daño a lo largo de las instituciones por las que pasa Albión -------------

------------->>>>>>>> ¿qué pasa con nuestras intervenciones??

profesionales - conducción de las instituciones

“preocupación” indiferencia

Diagnósticos ----------> ROTULOS ---------> + daños

legales ---------> “martirio”

psi, etc.


La CDN no se ejerce desde las políticas sociales

MODELOS IDEOLOGICOS -----------> individuales (profesionales) -----------> institucionales

>>>>>> “Las familias NO hacen lo que les decimos”

“Tratamos de construir los modelos que para nosotros son “normales” o “correctos”

“Lo institucional obliga al acto”

situaciones psicotizantes

FONDOS Y $$ ----------> se podría dar a las familias y no a las instituciones

“Las p.s. son estáticas y estigmatizantes”

FUGA ---------> como estigma

¿qué les pasa a los / las chicos / as?

---------> como elección


“La situación de Albión es el fracaso de los adultos y sigue denunciando”



Grupo naranja

prácticas sociales

una forma de constituir procesos de ciudadanía

El caso cuestiona las prácticas sociales como excluyentes

-El lente de aumento puesto en la fuga, en la situación sintomática------> y NO

en la situación de Albión

LOS MEDIOS NO HABLAN DE SITUACIONES COMO ALBION

La sociedad quiere sentirse víctima y no responsable por estos chicos


ESTADO

Las instituciones son depósitos de estos niños. En estas instituciones convivenciales NO están dadas las condiciones para que ellos “vivan”

PROFESIONALES llevan las prácticas hospitalarias y judiciales -------> prácticas sociales ---------> convierten a las víctimas en victimarios

PRACTICAS

>>>>> explícitas o intencionales, son las Políticas

>>>>> implícitas, lo que sucede: exclusión desde las Políticas, reclusión,

expulsión

>>>>> NO hay PRACTICAS de inclusión

prácticas ------> oficiales

------> de resistencia a las prácticas hegemónicas

El transfondo es la judicialización de la pobreza.

Principal responsable: el ESTADO (el GOBIERNO)

-Al Estado le resultaría más barato sostener a los niños con sus familias (distinto que sostener la burocracia)

ONG que no sientan base de derecho

-Quienes estamos en las instituciones / organizaciones, somos ESTADO

-Los intereses de estas prácticas se relaciones con interpelarnos sobre: ¿A quién legitiman esas prácticas?

ESTAMOS ATRAVESADOS POR UNA CULTURA DE LA APROPIACION ---

(dominación = no existe el escándalo para que cada acto desde lo individual y grupal redunde en respuestas alternativas)

PRACTICAS: Hay determinados temas que escandalizan y otros no

LUGARES DE RESISTENCIA: cómo ser eficaces con niños en la situación de Albión. Formación de redes, establecer formas de contacto con ONG

Con Albión, falta la inclusión, lo afectivo (el vecino)

¿Cuál es el mundo de Albión? fuera de este tramo

Prácticas profesionales = su formación

dejar que la gente funcione como contacto humano

En las situaciones menos profesionales es donde los chicos se expresan

- Ver las cosas desde otro lugar

entender a los niños desde su propia historia. Es su derecho ser escuchado. El chico sabe más de él que yo (profesional). Si no lo puedo entender es una limitación del profesional =/= (distinto) a armarle el modo de vida

Los PARADIGMAS están en cuestión

Sabemos muy poco mirar y hacer hoy

 

Cierre/Apertura
momento de "cierre-apertura ...", algunas ideas para transmitir...

Para finalizar esta actividad y despedirnos, por el momento, pensamos en un cierre que a la vez pueda significar una nueva apertura; o, mejor dicho, renovadas aperturas.

En el marco de los objetivos de esta Comisión de Niñez y Adolescencia, la idea es ir buscando e identificando formas de continuidad para encontrarnos y vincularnos.

Al respecto, hemos tenido oportunidad de conversar y reflexionar entre nosotros - quienes por ahora conformamos esta Comisión-, con miras a formular alguna propuesta que nos viabilice ir construyendo, nutriendo y reproduciendo con ustedes, espacios compartidos, modalidades de articulación.

Etica y políticamente hablando. Es decir, en términos de prácticas-omisiones-acciones e interacciones subjetivas / profesionales / institucionales(...), del campo que tiende y extiende la Convención Internacional de los Derechos del Niño, entre otros instrumentos internacionales-nacionales de Derechos Humanos.

En ese sentido, para este momento de cierre-apertura, queremos anunciarles las dos líneas de trabajo que fueron surgiendo:

1 .- Esta Comisión de Niñez y Adolescencia de la APDH, piensa realizar durante el año 2004, aquí en la sede que hoy nos reúne, tres "ateneos-talleres" de similares características al organizado para el día de la fecha.
En principio, tentativamente, tales encuentros podrían concretarse durante los meses de mayo - agosto y noviembre del año próximo.

2.- Otra de las iniciativas de esta Comisión de Niñez y Adolescencia de la APDH, consiste en ir generando y desarrollando espacios de "co-visiones", entre profesionales, equipos técnicos y recursos humanos institucionales; de ámbitos gubernamentales y no gubernamentales, formales e informales, de los medios de comunicación, entre otros
ámbitos.

Se trata de darnos tiempos consensuados, itinerantes, para visibilizar y analizar, mancomunadamente, ciertas "situaciones testigo". Es decir, algunas configuraciones vinculares de niños, niñas y adolescentes, donde jueguen evidencias, pre-visibilidades e im-previsibilidades, a la hora de dar contenido al disfrute y goce de sus derechos o de definir / decidir determinados abordajes, cuando esos derechos hayan sido / estén siendo blanco de amenazas y violaciones.

Se trata de generar y desarrollar procesos de intercambio, de debate, de reflexión -con una confluencia, una intersección de "visiones"- para visualizar en forma compartida / socializada / distribuída, las herramientas, las acciones u omisiones, los quehaceres / los qué-haceres(¿?) componentes de prácticas sociales, que podría requerir un proyecto de trabajo, una estrategia de "intervención", una problemática que involucre a niños, niñas y adolescentes, en el marco de la efectivización o protección de sus derechos.

Esta Comisión de Niñez y Adolescencia - APDH, concibe las "co-visiones" como uno de los dispositivos posibles -metodológicamente hablando-, con una doble dimensión: por un lado, para dar proyección a un "observatorio" acerca de la aplicación e implementación de la Convención Internacional de los Derechos del Niño; y por otro lado, para el diseño,
la construcción y puesta en práctica de corresponsabilidades que los Derechos Humanos -con su nomenclatura abierta e inconclusa¡¡¡!!!- van demandando.

Nuestra idea es que los aludidos espacios y procesos de "co-visiones", puedan ir concretándose a través de distintas etapas.

Estamos dando nuestros primeros pasos, conformándonos como grupo.

Pensamos ir elaborando un proyecto de trabajo, donde tales "co-visiones"  vayan asumiendo formato y contenidos.

Mientras tanto, invitamos a ustedes a que nos mantengamos comunicados; viendo si van surgiendo esas "situaciones testigo" que ofrezcan puntos de contacto o ejes bisagras entre las "prácticas sociales y la Convención Internacional de los Derechos del Niño".

Vale que destaquemos que más allá o más acá de nuestras propuestas de "ateneos-talleres" y de "co-visiones", en tanto dispositivos metodológicos de un "observatorio", esta Comisión - en el marco de sus objetivos-, suma su participación a las iniciativas que pudiesen emprender otros actores sociales¡!!

De este modo, nos despedimos, con nuestro reconocimiento y agradecimiento por vuestra cálida y valiosa presencia,
los miembros de la Comisión de Niñez y Adolescencia de la APDH

 

Epílogo: la situación de Albión un día después....
 

Un día después de nuestro encuentro en el Ateneo – Taller, aunque pudiera parecer increíble, Albión se presenta en un ámbito del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires pidiendo incorporarse a un Hogar de Transito. Se muestra tranquila, muy conectada y contenta. Una vez alojada en el Hogar por ella solicitado, lentamente, Albión va reproduciendo la misma mecánica del anterior recorrido. Se empieza a excitar y a ponerse ansiosamente demandante, hasta que en un momento relata que la siguen. Aterrorizada sale corriendo y siente que un fantasma intenta atacarla. Va a la cocina, toma un cuchillo y se defiende del fantasma para después intentar agredirse a sí misma. Se la puede tranquilizar y recupera por un día una cierta serenidad. Por la noche Albión, completamente desbordada, grita, patea puertas, destruye objetos; dice que se va a matar y pone a la institución durante largas horas en un estado de alerta y desesperación. Sus compañeros de alojamiento se enojan por no poder dormir y se teme la posibilidad de una violencia generalizada Dos veces acude el servicio de urgencia hasta que se logra sedarla con psicofármacos. Al segundo día Albión es internada en una institución psiquiátrica.

Un mes después, en esa misma insitución Albión, hace su cama, muestra su ropa preguntando “...¿cómo me queda?...” y los profesionales plantean la posibilidad de su egreso a corto plazo.

 

Elaboración colectiva: producción grupal y nuestro aporte.
Las dos caras de la Convención Internacional de los Derechos del Niño

Durante nuestros encuentros, suceden intercambios y debates, con la idea de ir delineando algunos objetivos, un perfil para este grupo de trabajo. Un grupo que, hasta este momento, está integrado por Rubén Efron (coordinador general), Alejandra Barcala, Mirta F.Bokser, María de los Angeles Goñi De León , Sandra González, Susana Disalvo y Lucila Tufro. Vamos esbozando nuestro objetivo general: implementar líneas de trabajo de investigación, formación y acción en el marco de la Convención Internacional de los Derechos del Niño, entre otros instrumentos Nacionales e Internacionales de Derechos Humanos, con miras a su aplicación y efectivización. Y, vamos descubriendo, algunos objetivos específicos: 1-generar espacios convocantes de una multiplicidad de actores sociales, para observar, relevar y reformular la presencia de la Convención de los Derechos del Niño en las prácticas sociales; 2-propiciar procesos que favorezcan o viabilicen interacciones e intersecciones de discursos y miradas en el campo de la construcción de la subjetividad de niños, niñas y adolescentes; 3-poner en perspectiva histórica las consecuencias de las políticas que vienen amenazando y violando derechos civiles, sociales, económicos, políticos y culturales de niños, niñas y adolescentes

Avanzaron los días y fue surgiendo el proyecto, junto a la convocatoria puntual, para presentar esta Comisión de Niñez y Adolescencia, de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH). Elegimos el día 20 de noviembre, porque esa es la fecha de cumpleaños de la Convención Internacional de los Derechos del Niño, aprobada por la Asamblea General de Naciones Unidas, en Ginebra-1989, e incorporada en la Constitución Nacional Argentina (1994). Tales motivaciones, pura y simplemente, inspiraban la producción de un acontecimiento más, para que vayamos compartiendo espacios, con distintas confluencias, intersecciones, con entrecruzamientos de miradas, modos de ser, pensamientos, haceres y no-haceres. Se trataba de dar a conocer la existencia de la Comisión de Niñez y Adolescencia, pudiendo dar cuenta de una forma de trabajar. Con esa idea, programamos y realizamos un “ateneo-taller”. Su título: “¿Dónde está hoy la Convención Internacional de los Derechos del Niño en las prácticas sociales?” ; y el objetivo de esa actividad: “abrir un espacio para la lectura y análisis del material sobre una situación problemática que involucra a niños, niñas y adolescentes, con miras a que vayamos visualizando las posibles llegadas de la Convención Internacional de los Derechos del Niño a nuestras prácticas sociales, profesionales e institucionales”.

Así, en esa oportunidad, compartimos el relato de un tramo de la historia vital de “Albión”: una adolescente, hoy de quince años de edad, una adolescente entre miles o cientos de miles o millones de adolescentes, que se encuentran en situaciones similares a las de Albión. Una adolescente que se identifica, ella misma, con un nombre inventado -el que a ella le gusta y que es distinto al que realmente tiene-; y a quien nosotros atribuimos ese nombre de fantasía, llamándola Albión.

Después de la lectura de ese relato, una situación problemática que podríamos caracterizar como de “alta complejidad”, quienes participaban de este encuentro -aproximadamente cien personas- se distribuyeron en tres grupos de trabajo, teniendo en cuenta el color del recorte de cartulina que habían recibido a su llegada: azul - amarillo - naranja.

Habíamos pensado algunos interrogantes, que a modo de consignas propusimos para realizar el trabajo grupal. Los ricos diálogos e intercambios que se generaron en el momento del taller, consideraron esa propuesta no como una guía para ir dando respuestas, sino -simplemente- como una de las bases posibles, para el despegue de las variadas inquietudes y cuestiones que en cada grupo iban surgiendo.

Durante la puesta en común, los tres relatores -de cada uno de los grupos-, fueron transmitiendo los frutos de un trabajo compartido; y los insumos, a la vez que nutrientes, de sus interesantes exposiciones se encontraban en los papelógrafos-afiches que, en conjunto, se habían elaborado.

Hacer una síntesis o ciertos comentarios de las producciones grupales no sólo resulta ser una tarea complicada, sino que traería aparejado -seguramente- un sesgo o un recorte parcial, discrecional y hasta -si se quiere- un tanto arbitrario, cuando algunos aportes pudiesen quedar incorporados y otros “excluídos”.

Por otra parte, cualquier organización de los contenidos de esas producciones grupales, que pretendiese constituir su reflejo con meridiana fidelidad, estaría desconociendo -seguramente- la heterogeneidad de posicionamientos e ideas que fueron expresándose durante el encuentro. Y es, precisamente, esa heterogeneidad -a veces plena de contradicciones- la que refleja fielmente las diferentes y complejas miradas que se pueden identificar en nuestro campo. Es decir, un campo de la niñez y la adolescencia, donde procuremos vincular la Convención Internacional de los Derechos del Niño y las prácticas sociales.

En ese sentido, nuestra lectura y nuestros análisis de los aportes que ha despertado el material que relata la situación problemática de Albión, tendrá como marco el objetivo que hemos explicitado para esta actividad de “ateneo-taller”; considerando al mismo tiempo la inscripción de ese marco en las bases, el sustento y la proyección de los objetivos generales y específicos que esta Comisión de Niñez y Adolescencia de la APDH se viene planteando.

La Convención de los Derechos del Niño está presente en la lectura, en la escucha y en los criterios de problematización que ha recibido este tramo del itinerario vital de Albión. Se habla reiteradamente de los derechos de Albión. La idea es la de visualizar esa presencia en las prácticas sociales, institucionales, profesionales, en términos de contenidos y dimensiones de las responsabilidades o corresponsabilidades, que los Derechos Humanos van demandando, explícita e implícitamente.

Es, precisamente, en el terreno de la construcción, de la puesta en escena, de la evasión u omisión, de la tergiversación de aquellas respuestas que los Derechos Humanos van demandando, donde tendríamos la posibilidad de “observar” la aplicación o la vulneración-violación de las normativas legítimo-legales de la Convención Internacional de los Derechos del Niño; entre otros instrumentos de Derechos Humanos que son palabras, son parte del decir de la Constitución Nacional Argentina.

Todas las expresiones de los grupos, que volcaron en los papelógrafos, serán consideradas en un contexto que nosotros organizamos a través de tres ejes:

1- subjetividad y Convención Internacional de los Derechos del Niño

2- Convención Internacional de los Derechos del Niño y prácticas sociales

3- algunas cuestiones de “urgencia” y nuestra deuda pendiente


1-al decir y vincular subjetividad-Convención, estamos hablando de la visualización y del trato de una niña, de una adolescente, en tanto sujeto (y no cosa u objeto); en tanto ser humano-persona, con derecho al reconocimiento de su personalidad jurídica (Pacto de San José de Costa Rica).

En este sentido, podríamos preguntarnos -por ejemplo- : ¿Albión disfruta y ejerce sus derechos?

¿dispone Albión de oportunidades, recursos o elementos para comunicarse, para peticionar, para exigir la protección de sus derechos, junto a la reparación de las heridas que ella va padeciendo?

¿son otras personas quienes disponen de Albión? ¿sabe Albión quién es ella ? (...)

Al respecto, son múltiples y de una significativa variedad, los registros que han aportado quienes participaron del “ateneo-taller” .

Se requiere una contextualización de la situación de Albión, desde su nacimiento, y de las instituciones: familia y otras; en un intento de contextualizar, desde el relato. Con Albión, falta la inclusión, lo afectivo (el vecino): ¿cuál es el mundo de Albión? fuera de este tramo (de su vida).

Están en juego el derecho a la salud y a la autonomía de Albión. Están violados en Albión sus derechos a la convivencia familiar, a ser oída o escuchada : en las situaciones menos profesionales es donde los chicos se expresan.

No se trata sólo de cambiar en el discurso la palabra MENOR por NIÑO. “Los paradigmas están en cuestión”

Cuando la niña no es escuchada, hay una sordera institucional y se produce el traslado a un hogar donde no está su hermano. Y ante la falta de coherencia, “LA FUGA” es su única salida después de cinco (5) instituciones; y mucha gente elige fugarse: entendemos la fuga como estigma, como elección??

Y vale recordar (agregamos nosotros), que en el contexto de la Convención de los Derechos del Niño, en el marco teórico que ese texto normativo-legal integra, LA FUGA constituye todo un acontecimiento legítimo.

Sin embargo, el lente de aumento (aparece) puesto en la fuga, en la situación sintomática y NO en la situación de Albión, que -entre otras- son situaciones psicotizantes.

Ante sujetos divididos, nos juntamos para unir lo que la sociedad dividió.

Albión es alojada en un “Hogar sustituto” : es ese lugar la “sustitución de su hogar”; qué es lo mejor?

el maltrato institucional o la situación de calle: la sociedad decide por ella.

¿Qué les pasa a los / las chicos /as?

Porque recordemos -también- que al hablar de “hogar sustituto” o de institucionalizaciones públicas, estamos aludiendo a “privaciones de libertad”; y cuando hablamos de “fuga del hogar o de los hogares”, estamos refiriendo a expresiones o manifestaciones de ansias de libertad y emancipación (Dolto, en “La causa de los adolescentes”)

Si no hay libertad, si no hay emancipación, ¿cómo poder pensar la construcción de subjetividad, de autonomía, con el disfrute y el ejercicio de derechos y de responsabilidad??

Lo institucional obliga al acto : se repite la FUGA; y si la gente grande y con todas las seguridades teme salir a la calle, imaginemos los chicos que tienen que sobrevivir en esa misma calle.

(Albión) es una resistente, con un costo muy alto; “es una heroína martirizada”, lucha por elegir su lugar, por el derecho de elegir su lugar: hay mucho que aprender de ellos/ ellas, incluso desde la clínica, ayudarla en el lugar que eligió.

Sin embargo, se la castiga por haberse fugado, no se la respeta, no se la escucha: se repite la fuga.

Por un lado, se afirma que atento a que no hay modelos estructurados, los derechos hay que trabajarlos cotidianamente, trabajar con lo que hay, con las capacidades de Albión para que mejore su situación: la NO judicialización de la fuga; y el transfondo, es la judicialización de la pobreza, cuyo principal responsable (indelegable) es el Estado (gobierno).

Por otro lado, agregamos nosotros, trabajar con las capacidades de Albión, es ir trascendiendo esas denominaciones de “menor” - “menor incapaz”, con las cuales se la designa en el ámbito judicial, tribunalicio, entre otros ámbitos, por aplicación del Código Civil Argentino o por aplicación de alguna norma legal o algún decreto ley sobre patronato de menores o del Estado -por ejemplo el decreto ley Nº10.067 de la Provincia de Buenos Aires-.

Y para la caracterización o conceptualización de la palabra “pobreza”, podríamos detenernos en el campo de la legitimidad legal y de la legalidad legítima que es el campo de los derechos humanos con las implicancias, las significaciones y las consecuencias de las corresponsabilidades (y viceversa). Allí, podríamos hablar de “pobreza” como una de las formas de discriminación por posición económica, por condición social, por origen o por cualquier otra condición. En ese sentido, tendríamos que trabajar las características, las precisiones y circunstancias de la situación que nos ocupa, que estamos describiendo o que vayamos a inscribir en el título o rótulo “pobreza”, pues entre otras reflexiones, decimos que los derechos económicos - sociales - culturales NO son competencia para entender (ni resolver???) por ningún fuero de ninguna jurisdicción judicial. Salvo que ante una denegatoria (omisión de políticas) del Poder Ejecutivo, con sus incumbencias propias en el diseño e implementación de políticas sociales(...) públicas, se abra la vía de “un amparo judicial”, en tanto recurso legal constitucional con miras a que el juez competente-inteviniente exija al área del cual se trate -acción social, salud, cultura, educación, vivienda(...)- la respuesta inmediata, favorable a la demanda (explícita o implícita) que el derecho en juego formula.

* se reitera un daño a lo largo de las instituciones por las que pasa Albión, y -agregaríamos- se van profundizando los sufrimientos, entre otras consecuencias -las más de las veces- irreparables.

La situación de Albión es el fracaso de los adultos y sigue denunciando: ¿qué pasa con nuestras “intervenciones”??


2- Al incursionar en la segunda de las vinculaciones propuestas, Convención Internacional de los Derechos del Niño y prácticas sociales, procuraremos reunir e ir analizando las llamadas “intervenciones” que fueron constituyendo el abordaje de la situación de “Albión”, con miras a observar las acciones (u omisiones) -interpersonales, institucionales, profesionales- llevadas a cabo, en tanto prácticas sociales que impliquen, signifiquen o tengan por consecuencia una respuesta a las demandas que los Derechos Humanos expresan.

En esta primera actividad de “ateneo-taller”, pudimos compartir un abanico de manifestaciones, reflexiones e interrogantes, incluso ciertas contradicciones, que dan cuenta -por un lado- de obstáculos, dificultades y fortalezas para que nuestro quehacer -o no hacer-, nuestro ¿qué hacer?, cotidianos, encuentren su clave de-y-en la Convención. Y, por otro lado, esas producciones grupales han abarcado una multiplicidad de aspectos, de cuestiones, cuya puntualización y enfoque motivan una continuidad de intercambios y debates a emprender en otros renovados encuentros.

Simplemente para organizar las citadas producciones, mencionaremos algunos ejes:

* si nos preguntáramos qué son las prácticas sociales, cómo caracterizarlas, a quiénes les incumben?,

se ha expresado un conjunto de aportes.

Las prácticas sociales son una forma de constituir procesos de ciudadanía; “el caso” cuestiona las prácticas sociales como excluyentes: las prácticas sociales son estáticas y estigmatizantes.

Las prácticas explícitas o intencionales, son las políticas; las implícitas, son lo que sucede: exclusión desde las políticas, reclusión, expulsión. NO hay PRACTICAS de inclusión.

Los intereses de estas prácticas se relacionan con un interpelarnos sobre: ¿A quién legitiman esas prácticas?¿Las leyes receptan las prácticas sociales? ¿Quién las define?

LA CONVENCION DE LOS DERECHOS DEL NIÑO NO SE EJERCE DESDE LAS POLITICAS SOCIALES.

Los medios no hablan de situaciones como la de Albión: hay determinados temas que escandalizan y otros no. La sociedad quiere sentirse víctima y no responsable por estos chicos.

Se trata de dejar que la gente funcione como contacto humano? Cuáles son las variables y constantes que intervienen en la formación de las prácticas profesionales?

Hay prácticas oficiales y hay prácticas de resistencia a las prácticas hegemónicas. En y desde ciertos lugares de resistencia, podría plantearse un cómo ser eficaces con niños en la situación de Albión: formación de redes, establecer formas de contacto con ONGs (organismos no gubernamentales).

Hay ONG que no sientan base de derechos.

Los profesionales llevan a cabo las prácticas hospitalarias y judiciales, que en tanto prácticas sociales, convierten a las víctimas en victimarios. (Por ejemplo, en la Provincia de Buenos Aires, los servicios hospitalarios no atienden a un niño- una niña o adolescentes que se presenten solos-solas a la consulta; requieren acreditación de su identidad, exigen la presencia de sus padres, de sus respresentantes legales, se trate o no de situaciones de urgencia. En algunos servicios, esa escena también se repite en la Ciudad de Buenos Aires).

* ¿quiénes somos y cuál es nuestro compromiso? : compromiso frente al “otro”.

Más compromiso con sostener las estructuras y no con quienes tenemos adelante; preferimos pagar los costos de NO denunciar y sostener en la comunidad. (Obsérvese aquí la clara contradicción, en la cual poder seguir indagando y acerca de la cual poder seguir pensando: ¿el compromiso está en sostener las estructuras o el compromiso es frente al "otro" sosteniendo en la comunidad ? ).

Por qué los profesionales no se identifican como Estado? Qué es el Estado?

Somos todos. Quienes estamos en las instituciones / organizaciones, somos Estado.

Preocupación acerca del compromiso que asumen los profesionales en la búsqueda de efectivizar derechos del niño.

Y nosotros agregaríamos, que efectivizar derechos humanos es anticiparse, es prevenir las amenazas y violaciones de esos derechos. Sin embargo, hay un agujero negro en el juego que ofrecen las universalidades singulares y las singularidades universales en el campo de la legitimidad legal y de la legalidad legítima. Al haber una franca y flagrante omisión de políticas públicas universales que respondan al sistema de Derechos Humanos, las singularidades aparecen siendo “los abandonos”, “las fugas” , “las desnutriciones”, “las muertes por el hambre”, “los desamparos”, “los problemas de conducta”(...), entre otras mutilaciones y genocidios. Y esas “singularidades”, son materia de las normas legales individuales que los jueces adoptan -discrecional y oficiosamente- en los expedientes judiciales que tramitan para suplir aquella omisión de políticas sociales, económicas y culturales. De allí, mientras los seres humanos no disfrutan de ni ejercen sus derechos económicos, sociales y culturales, no sólo no acceden a liberarse del temor ni de la miseria, sino que tampoco disfrutan ni ejercen los derechos civiles y políticos. Están incapacitados, inhabilitados, mutilados, paralizados, carenciados : son cosas, son muertos civiles. Y ante la ausencia, el despojo de mecanismos para la protección de los Derechos Humanos, cabe el recurso de la rebeldía contra la tiranía y la opresión (Declaración Universal de Derechos Humanos, 1948; Pacto de San José de Costa Rica, 1969).

* renovadamente, ¿qué pasa con nuestras “intervenciones”?

En los profesionales: “preocupación”; en la conducción de las instituciones: indiferencia.

Los diagnósticos legales, psi, etc. son rótulos, de los cuales devienen más daños, “martirio”. En los diagnósticos no hay escucha. El diagnóstico psicológico no es suficiente. Lo situacional: evita etiquetas. Se trata de mirar al niño con y desde un diagnóstico situacional, sobre el cual trabajen todas las instituciones intervinientes y las incumbencias profesionales.(Y podríamos observar aquí otra posible contradicción o enigma a resolver: cómo pensar, diseñar e implementar procedimientos y circuitos de un trabajo convergente, de instituciones y de profesionales, cuando en las primeras se “diagnostica” indiferencia y en los segundos se “diagnostica” preocupación?)

Tratamos de construir modelos que para nosotros son “normales” o “correctos”. Modelos ideológicos individuales (profesionales) e institucionales. Diagnósticos por modelos que la sociedad busca:

FAMILIA - INSTITUTOS.

Priorizar las relaciones familiares vs. institucionalización.

Al Estado le resultaría más barato sostener a los niños con sus familias (distinto que sostener la burocracia): los fondos y el presupuesto, se podrían dar a las familias y NO a las instituciones.

Las instituciones (del Estado) son depósitos de estos niños. En estas instituciones convivenciales NO están dadas las condiciones para que ellos “vivan”.

“Las familias NO hacen lo que les decimos”.

(Y van surgiendo renovadas complejas contradicciones que, por momentos, asumen el lugar y el vigor de desafíos: cómo ofrecer resistencia a las prácticas sociales hegemónicas, cómo llevar a cabo una lucha legítima para que niños-niñas-adolescentes disfruten / ejerzan su derecho de y a la identidad

-entre otros-, preservando sus vínculos y lugares familiares y comunitarios, si “las familias no hacen lo que les decimos”?. Y si le entregáramos fondos a esas familias, cómo ir de-construyendo, ética y políticamente hablando, la cultura y las prácticas asistenciales-dependientes, para ir construyendo prácticas sociales que importen una forma de constituir procesos de ciudadanía?)


3- algunas cuestiones de “urgencia” y asignaturas pendientes

Estamos atravesados por una cultura de la apropiación. Una dominación equivalente a la no existencia del escándalo, para que cada acto desde lo individual y grupal pueda lograr redundar en respuestas alternativas.

Una apropiación, agregamos nosotros, de seres humanos y de sus conflictos, que deja sin espacio

-en tanto lugar practicado- a la viabilidad de una toma y apropiación de los derechos humanos. Una apropiación de procesos, con trámites de expedientes judiciales colmados de papeles, informes, actuaciones, pericias “conforme a derecho”, que deja sin lugar -en tanto espacios practicados- a los derechos de las subjetividades, para que ellas tramiten sus respectivos procesos humanos.

Porque nos preguntamos ¿cuál es el mundo de Albión? surge, entre otras reflexiones, que los paradigmas están en cuestión. Y viceversa: porque los paradigmas están en cuestión, surge la posibilidad, entre otras, que nos preguntemos acerca de ¿cuál es el mundo de Albión?.

Cómo construir propuestas para revisar, por un lado, las prácticas institucionales que cumplen normativas violatorias de los Derechos de los Niños: escuelas, hospitales, organizaciones barriales, macroinstitutos; y, por otro lado, las incumbencias profesionales.

Reiteramos, si la situación de Albión es el fracaso de los adultos y sigue denunciando, cómo ver las cosas desde otro lugar; cómo entender a los niños (y las niñas) desde su propia historia. Es su derecho, ser escuchados. El chico sabe más de él que yo (profesional). Si no lo puedo entender es una limitación del profesional y ello es distinto a armarle el modo de vida.

Se trata de crear, de generar pasajes, de co-construir puentes que vayan transitando desde la proliferación de servicios, ofertas y ventanillas para la defensa y protección de derechos amenazados y-o violados, hacia la efectivización de derechos humanos que pueda resultar de las confluencias de corresponsabilidades afirmativas, en tanto respuestas favorables que tales derechos demandan.

Se trata de co-construir puentes que viabilicen pasajes de la expropiación de conflictos de los sujetos a la apropiación de sus derechos por parte de las personas que son sus titulares.

Se trata de ir diseñando e implementando -ética y políticamente hablando- prácticas sociales e interacciones comunitarias que posibiliten (y retroalimenten - potencien) un pasaje, de la disposición tutelar, de la apropiación y protección de personas a la disposición de recursos para que los sujetos sean parte, sean partícipes -en condiciones dignas- de una igualdad, de una equidad real de oportunidades y de trato en el ejercicio y el disfrute de los Derechos Humanos y la responsabilidad. Con sus nomenclaturas abiertas e inconclusas.

Se trata de ciertos nudos y desafíos conceptuales a la vez que metodológicos que plantean los atravesamientos de la cosificación, cuando procuramos pensar y trabajar con horizontes atravesados por la subjetividad. Se trata de nudos y desafíos que plantean las legalidades ilegítimas, a la hora de pensar e intentar trabajar con las legalidades legítimas. Se trata de los nudos, desafíos, sufrimientos y genocidios que plantean las prácticas antijurídicas, cuando nuestro propósito u horizonte es pensar y trabajar con prácticas jurídicas.

Si sabemos muy poco mirar y hacer hoy, tal como se afirmó en este “ateneo-taller” que comentamos, nuestra propuesta durante el cierre y apertura de ese encuentro convocó a la realización de otras actividades similares, durante el año próximo; alternando -tal vez- con algunos espacios, que nosotros denominamos de “co-visión”, que puedan ir configurando ejercicios para “observar” las dos caras de la Convención de los Derechos del Niño: la de los derechos y la de su práctica cotidiana.



Nuestro agradecimiento
Diciembre 15 de 2003.

 

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